El mar..

¿Sabes desconectar del trabajo?

Aprender a hacerlo no es sólo una cuestión de aprovchar el tiempo libre sino de salud. Hoy te facilito algunas pautas que espero te sirvan.

Pauta nº1.: Si sales de vacaciones, sales de vacaciones. Si no tienes más remedio y necesitas dedicar un tiempo a trabajar, organízalo con antelación y ponle límites preestablecidos para evitar excederte. Sino, corres el riesgo de pasarte las vacaciones trabajando.

Cuando eres freelance, siempre hay una buena excusa para “ponerse un ratito”, es decir, que puede que tu trabajo te encante tanto que disfrutes de hacerlo y se te vaya el tiempo volando, o que creas que es necesario que aproveches todo el tiempo posible por miedo a perder trabajo sin darte cuenta de que así pones en jaque a tu salud y al resto de tu vida.

Hay un tiempo para trabajar y otro para disfrutar de los frutos de hacerlo. Ten en cuenta, que si los mezclas, llegará un momento en que el trabajo se coma al tiempo libre.

Familias enteras se han roto por este sencillo motivo. Horas y horas de terapia llenan las consultas de los psicólogos como consecuencia de que los pacientes se sintieron desatendidos por sus padres porque no les vieron el pelo en su infancia, y horas y horas seguirán llenando las consultas si no cambiamos ese patrón para con nuestros hijos.

Por favor, date cuenta, necesitas tiempo para ti, para disfrutar de hacer deporte, de tu familia, de prestar atención a tu respiración, de tus amigos, de tus vacaciones, de descansar…

Cuando los niveles de estrés son muy elevados (como consecuencia de una mala gestión del tiempo, del móvil, de la organización del trabajo…etc…),la quuímica de nuestro cuerpo reacciona como forma de protegernos.

¿Sabes lo que le ocurre químicamente a tu cuerpo cuando estás sometido a mucho estrés físico o mental durante largo tiempo y de repente paras?

El cuerpo se “colapsa” al darle la orden de vacaciones o descanso y sin embargo continuar a su vez en actividad, el estado de ánimo cambia y las funciones vitales se alteran para mal.

A la vez , aumentan los niveles de cortisol (una hormona que generamos para combatir el estrés).

¿Y qué es esto del cortisol?

Generalmente nuestras células necesitan la mayoría de nuestra energía para repararse, renovar la piel y realizar las funciones que mantienen a nuestro cuerpo sano.

El cortisol,cuando tenemos mucho estrés, lo percibamos conscientemente o no, se genera en las glándulas adrenales por orden de nuestra cabecita, y es el encargado de liberar glucosa a la sangre para que nuestros músculos tengan más energía, ya que al tener más actividad, nuestro cerebro interpreta que la necesitan.

¿Verdad que alguna vez has sentido que a mayor nivel de actividad más energía tienes? Pues es cierto, pero bien peligroso.

Toda esa energía que de repente se destina a nuestros músculos para mantener el nivel de actividad, dejan de recibirla nuestras células, de manera que las actividades como la creación de tejidos y renovación se paran.

No pasaría mucho si el estrés fuese puntual pero cuando es algo permanente, (ansiedad, dolores de cabeza que coinciden con fines de semana o días de descanso, alteraciones del sueño…), los niveles de cortisol se van a las nubes y para tener toda la glucosa que está reclamando el cuerpo lo que hace el cerebro es dar orden de sacarla de donde haga falta y de dejar de enviarla a cualquier otro sitio como los tejidos.

¿Y qué pasa si nos sube el cortisol?

  • Cambios de comportamiento y humor.
  • Llorera, sensibilidad extrema: Del llanto a la risa y de la risa al llanto. Autosabotajes que actúan hurgando en tus heridas más profundas acusándote de no ser lo suficientemente buena, lista, rápida, fuerte sin motivo aparente…
  • Mucho cansancio físico y mental, con ganas de pasar el día tumbado y poca iniciativa para caminar.
  • Migrañas constantes, aumento de tensión arterial (otro síntoma de la subida del cortisol)
  • Este,es entre otros, el motivo de que tras largos periodos de actividad, lleguen las vacaciones y nos duela la cabeza o nos sintamos sin fuerzas para movernos de casa. ¿Te has preguntado alguna vez por qué la mayoría de las veces te duele la cabeza en fin de semana? Aquí tienes la respuesta, cortisol.
  • ¿Y la dieta? Pues sin hambre a ratos y en otros momentos con un hambre voraz y compulsiva, el estómago hecho polvo, y muchísima sensación de sed y necesidad de zumo de naranja (necesidad de vitamina C y A) y de Sol.
  • Bajada brutal de defensas: Cuya consecuencia es la fiebre que solemos interpretar como virus puntuales.
  • Dolores, calambres musculares… 

La subida de cortisol como consecuencia del estrés continuado produce muchos más síntomas, que yo aún no he logrado identificar en mi, pero no es necesario tenerlos todos para dar la voz de alarma interior a nuestros hábitos.

¿Qué hacer ante esto?

Si estás sometido a una situación de estrés continuado, y tienes planeado un parón, baja tu rendimiento poco a poco y no de golpe, incluyendo aquí los descansos de fin de semana, si no quieres tener un efecto rebote del estrés por una subida de cortisol.

  1. Evitar los excitantes (evidente)
  2. Los edulcorantes artificiales ayudan a que las glándulas suprarrenales creen más cortisol, evítalos.
  3. Llevar una alimentación adecuada rica en triptófano, para producir serotonina. (Huevos, comida integral, lácteos..)
  4. Tomar medidas urgentes y poner límites en nuestros niveles de actividad , si no queremos que esto se convierta en un problema aún mayor. Descansar.
  5. Poner atención en nuestra respiración varias veces al día, eso nos dará información sobre si es agitada,y en caso de serlo, aprender a relajarse.
  6. Tomar vitaminas C y A, ayudan a contrarrestar los efectos del cortisol.
  7. Té verde, té negro y ginseng que actúan sobre el cerebro y las glándulas suprarrenales frenando la producción de cortisol
  8. Meditar, hacer yoga o deporte.

 

¿Sabías que… el cortisol actúa paralizando a los animales de manada cuando se pierden para que puedan ser encontrados ante el peligro de que se muevan y se pierdan aún más?

 

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Un saludo.

Marta