codependencia

10 premisas para vivir sin codependencia.

1. Cada día es un día nuevo. Elijo vivir aquí y ahora, solo pienso en el futuro cuando organizo mis planes de acción, confío en que todo me va a ir bien porque me lo merezco, y me lo merezco porque hago todo lo que está en mi mano de forma honrada y amorosa para que así sea.

2. Cada mañana sigo mi rutina positiva, por mi, por mi niñ@ interior, y para tener un buen día:

– Cuando despierto mis primeras palabras son GRACIAS y hoy me espera un día maravilloso

– Mientras me espabilo y desayuno escucho música con mensaje positivo o una melodía que produzca el mismo efecto.

– Desayuno en paz, siempre antes de salir de casa, mientras organizo mi día y con el tiempo suficiente.

– Leo una página de “El lenguaje del adiós” para comenzar mi jornada cada día.

3. Si detecto un comportamiento codependiente o llamo a un compañero en recuperación y lo charlo con el/ella, o me tomo mi tiempo para reflexionar y tomo acciones que me protejan y desvictimicen. Reconozco las conductas codependientes cuando detecto compulsividad, carencia de asertividad o miedo al abandono.

4. Dedico cada día un rato por mínimo que sea a escribir, reflexionar y disfrutar de mi tiempo conmigo en exclusiva. Ese rato es innegociable.

5. Hablo conmigo, cuando tengo un problema o me siento mal, trato de conectar con la niña asustada o enfadada que hay en mi interior, frente a un espejo me pregunto y busco en mi las respuestas.

6. Cada día es un reto, una aventura. Agradezco estar viv@ y respirar a cada momento que me doy cuenta de que lo hago. Honro a la vida tratando de no juzgar a los demás, así como no me juzgo a mi mism@.

7. Mis valores fundamentales son la positividad, la libertad y el amor, todo lo que me aleje de estos, no cabe en mi vida.

8. Cada noche recupero retazos de mi día en un diario. Anoto en el lo que he aprendido sea del tipo que sea, algunos agradecimientos nuevos y mi estado de ánimo. También incluyo mi nivel de salud y dolor de 0 a 10 (ideal para casos en los que se usa el diario para trabajar con enfermedades crónicas).

9.Los límites son necesarios, cuando permites que alguien se sobrepase contigo, te transmita una idea que te devalúe o te haga de menos, estás haciéndote eso a ti mism@. Ponemos límites cuando decimos lo que sentimos, y actuamos en nuestro favor y no en contra de nadie. Ponemos límites cuando nos comunicamos de forma asertiva y decimos que no a lo que no queremos y pedimos lo que necesitamos. Ponemos límites cuando no permitimos que nadie nos diga lo que debemos hacer y menos aún nos transmita la idea de que no podemos hacer lo que nos proponemos. Pongo límites siempre que hace falta o lo considero necesario. Los pongo desde la empatía y el amor pero los pongo. Como no hay juicio no valoro a la persona que los sobrepasa, pero expulso de mi vida a cualquiera que lo haga repetidamente o haga caso omiso a mis indicaciones sobre lo que me duele.

Así como pongo límites a otros también me los pongo a mi mism@ cuando me parece oportuno. Límites en situaciones que hacen daño a mi salud física o mental. Limites en mi servicialidad, cuando eso no está siendo valorado o afecta a mi economía, límites en los favores que pido y que acepto hacer.

10. Nutro mi mente, estudio cosas nuevas cada día y aplico todo lo que aprendo sin dilación. Es mi forma de agradecer a la vida, el maravilloso cerebro que me ha concedido y el cuerpo y corazón con el que disfruto de lo aprendido.

 

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Un saludo. Marta