dolor de cabeza, migrañaDesde que comencé a ser adulta padezco de migrañas. Mi madre siempre las ha tenido y crecí viendo como cuando “le daban”, pasaba horas encerrada en su habitación a oscuras, lloraba y se quejaba de un terrible dolor.

Aquellos infernales dolores de cabeza que, iban acompañados de lagrimas y vómitos, los heredé, tal y como pronosticaban los médicos.

El día que aprendí la correlación que existe entre el dolor físico y el emocional, me cambió la vida, esta claro. Yo siempre he sido de ir más allá. No puede ser que algo pase de no dolerte a dolerte sin una causa de por medio, y cuando buscas, ves que por debajo de las causas físicas ,siempre hay un trasfondo emocional.

Durante muchos años he tenido migrañas, la temporada más larga fue de 3 semanas seguidas con todos sus días y noches. Medicada  en las diferentes etapas de mi vida con topiramato, topamax, sumial, ibuprofeno, hemicraneal, enantyum, y sumatriptan, nada conseguía que dejasen de aparecer, y sólo el sumatriptan calma las malditas migrañas cuando no consigo evitarlas.

Hoy por hoy he logrado que mis dolores de cabeza se reduzcan al mínimo de veces, las derivadas de cuestiones hormonales, y aún así, ya puedo decir que sin medicación específica alguna, han desaparecido casi por completo incluso en “esos días del mes”. ¿Qué es lo que he hecho diferente?

Pues para empezar medicarme solo cuando el dolor llega, y lo percibo llegando, con sumatriptan, que como creo que es lo mejor, me hace un efecto enorme.

Para seguir, en un momento determinado decidí encontrar un patrón de conducta de mis dolores, y comencé a anotar qué días me dolía la cabeza, con qué coincidía antes o después, mi estado anímico previo… un diario emocional que ahora insto a tener a mis clientes porque nos da mucha información.

Por otro lado tomé la decisión consciente de que mis dolores no me limitarían más la vida. Eso quería decir que si habitualmente cuando me dolía la cabeza me quedaba a oscuras ,poniéndome frío en la frente, con mi cubo para vomitar al lado…, tumbada, sin poder pensar más que en el dolor, y sufriendo por lo que dejaba de hacer o pensando en si me seguiría doliendo mañana o en su intensidad hoy, iba a hacer algo distinto para obtener resultados diferentes. Hay quien pensaría que lo que te voy a contar es una locura, pero a mi me funcionó y cuanto más lo entreno, menos dolores tengo.

Me invité a mi misma a dejar de pregonar mi dolor, con una vez basta, me dije. Si estás con alguien puedes decirle que te duele bastante la cabeza, pero con una sola vez se entera.

Después, me convencí de que necesitaba distraerme de mi propio lenguaje interno enfermizo (lo que nos decimos a nosotros mismos), eso significaba, dejar de dar cabida a mis comentarios interiores que magnificaban el dolor como “por qué me tiene que pasar esto a mi”, “como me duele”, “mañana va a ser peor”, “cuánto me duele”, “me duele por los ojos”, “aún no hace efecto la pastilla”, “me duele por delante”, “me estoy perdiendo la reunión”, “así no puedo trabajar”, “por qué he tenido que heredar esto…”, y entretener mi mente para que no se pasase las horas regodeándose en el dolor y alimentándolo. ¿cómo? Con televisión, con una peli entretenida, ¡cantando!, con música a todo trapo (si, con el volumen alto, ya se que te han dicho que silencies la casa, que te dices a ti que el ruido te molesta, esto es la guerra, a ver quien manda sobre tu cerebro, el dolor o tu). Al fin y al cabo si te va a doler ¿mejor que te pille dando un bonito paseo, o cantando, o patinando, o viendo tu pli favorita no?

Cuando haces esto entras en una guerra para con tu víctima interior, contigo mism@. No pienso pensar en el dolor, no lo haré, y que mi cerebro entienda que elijo pasármelo bien a pesar de todo. Esto sirve para cualquier dolor crónico, es por eso que yo llevo una vida absolutamente normal a pesar del dolor continuo de mis piernas.

El hecho de distraernos hace que no contribuyamos al dolor, si tomas medicación específica ya te habrán dicho que lo mejor es hacerlo en cuanto las señales de dolor aparecen, y cómo no, lo ideal es acabar con el motivo del dolor, no solo con la migraña ¿verdad?

¿Y por qué nos duele la cabeza? Cuando comiences a hacer el diario vas a ver que como todo en esta vida, tiene un patrón. Tiene que ver, con tus creencias (creo que cuando como queso… creo que cuando bebo vino… la cerveza no me da dolor, el vino si, creo que cuando como tomates, he leído y me creo que cuando duermes poco… creo que cuando hace mucho calor… creo que cuando hace frío, creo que cuando estoy estresado…), tiene que ver con la genética claro y con lo que crees poder haber heredado, tiene que ver con cómo se lo tomaban aquellos a quienes viste sufrirlo antes, tiene que ver con los niveles de atención que recibes cuando te duele, o con la necesidad de estar sol@ que tienes, y la grandisima excusa que tiene tu cuerpo para aislarse, a través del dolor…¿verdad que alguna vez has anticipado un dolor de cabeza incluso un día antes de aparecer? 

¿te has parado a escuchar lo que tu cuerpo te está intentando transmitir cuando duele? ¿y si rechazas a una persona en concreto, o una comida que no te sienta bien? ¿cómo podría tu cuerpo orientarte si no es a través del dolor? 

No trato por supuesto de hacernos culpables de nada, todos estos comportamientos son a menudo inconscientes y los hemos desarrollado poco a poco o incluso imitado. Nos decimos a nosotros mismos, lo mismo que los adultos que nos educaron nos decían cuando eramos pequeños y estábamos enfermos.

Quizá asociamos la enfermedad a la atención, quizá a la desgracia, quizá la asociamos a la pena, quizá a la fortaleza… a menudo hay mucho que rascar para saber dónde están las raíces de nuestro dolor bajo tantas capas de tierra que menudo nos acompañan, pero no solo no es imposible sino que además es un proceso bonito y muy gratificante conocerse a uno mismo a ese nivel. Eso si te vuelve fuerte, casi indestructible.

Es bueno que te pares a escuchar tus propios pronósticos internos, es habitual pensar en que te podría doler la cabeza, y que después, ¡voila! te duela…

Pero insisto… ¿de donde vienen los dolores de cabeza? El día que yo leí esto comprendí tantas cosas… te dejo algunos párrafos de el blog de Joman Romero, espero que te ayuden a comprender.

Para ayudarte a encontrar ese patrón, a ver,  cuáles son las herramientas emocionales que ya tienes y pueden ayudarte y a ver cuáles son las que necesitas desarrollar… para ayudarte a averiguar el “para qué” de que te duela la cabeza y el mensaje que te está gritando tu cuerpo… por mi parte te ofrezco una sesión de 45 min de diagnóstico emocional, completamente gratuita. Y si lo deseas, podrás continuar un proceso de coaching emocional después para trabajar los temas que te pre-ocupan.

Reflexiona sobre lo siguiente : ¿hay algo que te esté perturbando, un pensamiento repetitivo en tu mente o un acontecimiento que te tenga incómodo? ¿sientes que no estás a la altura de la situación en concreto o que te gustaría haber sido de otra manera o estar siendo de otra manera?

¿Estás dispuesto a renunciar a los beneficios de ser una persona con migrañas? ¿estás dispuesto a comenzar a probar cosas diferentes, y a ser tu mism@ quien decida qué te favorece en base al ensayo?

¿estás dispuesto a salir de tu zona de confort abandonando la queja y a reconocer que eres una persona válida y valiosa, que puede confrontar su pasado y hacer frente a cualquier situación de su presente perfectamente?

Un abrazo muy fuerte, Marta.

 

Del blog de Joman Romero:

“Una migraña es un dolor de cabeza  pulsátil e intenso que habitualmente afecta a un lado de la cabeza, aunque puede afectar a ambos. El dolor empieza repentinamente y puede estar precedido o acompañado de síntomas visuales, neurológicos o gastrointestinales.

El afectado no quiere ver y no quiere digerir lo que le sucede en la vida. Son angustias, frustración frente a una situación en la cual se siente incapaz de tomar una decisión.
“No tomar decisiones”.”
“Incapacidad de cumplir lo que se le ha pedido o aquello que tiene que realizar”. “Objetivo por alcanzar  que le parece inaccesible”.
“No saber cuál actitud o cuál solución adoptar”.
“Se trata de personas cerebrales, exigentes, perfeccionistas, apasionadas, que asumen muchas responsabilidades y no saben frenarse, aceptan mal sus límites, con tendencia a querer controlar y a buscar siempre una solución mental a todo: “Debo hallar una solución con mi pensamiento”, pero nunca se conforman con la solución adoptada, continúan dándole vueltas y vueltas en la cabeza y no emprenden acciones.

La migraña también puede afectar a aquellas personas que continuamente se sienten obligadas a superarse, sin tener en cuenta sus limitaciones ni sus necesidades reales. Puede tratarse de individuos, que desde hace mucho tiempo, se han sentido sometidos a restricciones, impedimentos, obligaciones, en el ámbito afectivo o familiar. Esta persona no se concede el derecho de ser lo que quiere, de seguir la dirección deseada. Duda de sí misma y cree que “no puede”, por eso vive apegada a alguien, aunque siente miedo de ser manejada y manipulada.”
“La migraña aparece cuando se siente culpable por haber cuestionado a aquellos que tienen influencia sobre ella, cuando siente terror a que se descubra que ha hecho algo mal. Es decir, viven con una inquietud constante por no decepcionar.
Para contrarrestar se esfuerzan trabajando durante más tiempo y más duro que los demás y así conseguir la aprobación.
También puede manifestarse en aquellas personas que tienen dificultades en su vida sexual, tales como la represión desde la infancia, miedo o rechazo y que ahora vuelve a la superficie. Es como una lucha, que se desenvuelve entre los pensamientos y la sexualidad, que le sube a la cabeza y que tienen la sensación de que ésta les va a explotar.”
Migrañas de fin de semana: El resentir es, “No tengo derecho a la felicidad”.

Migrañas premenstruales: Conflicto de desvalorización. “Tengo miedo a quedarme embarazada”. “No me siento a la altura”. “Necesito ser muy eficaz en lo que hago”.”