ENCAJARDeberías hacerlo de otra manera… No entiendo por qué haces esa llamada… Mejor me callo y no te digo lo que pienso de lo que estás haciendo con tu vida… Deberías ser más… Deberías ser menos… Si yo fuera tu no lo haría… Si yo fuera tu lo habría hecho ya… Lo que tendrías que hacer es…. No te das cuenta de que no estás haciéndolo bien? Lo peor es que no ves que te estás haciendo daño… Yo en tu lugar ya… Lo primero que tienes que hacer es… y luego….

¿Alguna vez te han dicho alguna de estas frases repetidamente? ¿ has sentido que tu vida es juzgada, o tus opiniones, o tus resultados, y que ese juicio pesa mucho sobre ti?

Hace unos años, cuando me separé, estuve asistiendo durante mucho tiempo a reuniones de CODA (Codependientes anónimos) en Madrid. Hoy se que aquello me salvó el pellejo. Me llevó a conocerme a mi misma y a ser quien soy y de quien estoy orgullosa. Fué una relación desastrosa, dolorosa, adictiva y de mal trato, pero hoy puedo decir que aquél fracaso supe convertirlo en una oportunidad que ha hecho que todo merezca la pena.

Mi vida antes de comenzar en CODA, se había convertido en una situación de extrema dependencia tras otra. Yo no tomaba decisiones por mi. Yo no elegía mis caminos. Todo lo que hacía era para contentar a otros, o para no enfadarles. La codependencia es una enfermedad que puede llegar a destruirte por completo.

Lo peor para mi no era lo que otros esperaban de mi, fue haber depositado mi poder en el resto. Mi pareja de por aquel entonces, a la que me empeñé en salvar mientras me perdía a mi misma. Yo quería cuidar de el, yo quería hacerle la vida más fácil. Yo quería que me quisiese… Creía que ser perfecta era mi obligación. Debo decir que hablaré solo sobre mi porque no me parece lícito hacerlo sobre alguien que no puede defenderse aquí.

Trataba de ser perfecta por todos los medios, si el quería que fuese delgada, aquello se convertía en una obligación para mi. Si una amiga pensaba que vestía demasiado descarada, cambiaba de vestuario. Si a alguien no le gustaba mi relación, yo, me sentía culpable. Y así con todo y todos, mientras fueron pasando los años y hasta que me quedé completamente vacía y sola, porque el finalmente, se salvó si, y se fue.   Hoy doy gracias a Dios por ello, aunque a la vez reconozco que fue una de las épocas más duras de mi vida y a la par la más satisfactoria.

Comencé a asistir a las reuniones de grupo de CODA, donde encontraba personas que habían pasado por lo mismo que yo, por relaciones codependientes y adictivas con sus parejas, amigos, familiares, compañeros de trabajo. Como yo! Y poco a poco me dí cuenta de que aquello a lo que yo le llamaba preocuparme por el otro, en realidad era control, de que todo lo que yo decía hacer por el otro, en realidad era manipulación. Era capaz de cualquier cosa para que el resto me quisiera, incluso fui capaz de perderme a mi misma muchas veces.

Recuerdo perfectamente que no sabía lo que me gustaba, y detestaba mi cuerpo. Para nada me veía bonita, y no tenía ni de lejos una dirección. Que el acabase aquella relación fue un antes y un después en mi vida y todavía hoy reconozco comportamientos codependientes en mi.   Asistir a CODA, conocer gente nueva que creía que las relaciones sanas eran relaciones autónomas y de respeto sin espacio para los juicios de uno sobre el otro, en las que se acepta al otro tal cual es…; comenzar a quererme a mi misma, conseguir mi primer trabajo con mi esfuerzo, salir adelante económicamente… todo fueron retos y lecciones que aún hoy la vida sigue poniéndome a prueba a menudo.

Fue un día maravilloso aquel en que me atreví a poner mis primeros límites y una etapa horrible y dolorosa. Cuando sientes que no eres aceptado como eres, que no puedes decir lo que piensas, que los demás tienden a decirte como debes actuar, hacer, sentir, pensar…. Dejas de quererte a ti mismo, porque dejas de sentirte valioso y capaz. Muchos de vosotros me diríais que no parece que aún hoy más de siete años después, esto siga pasando en mi vida en ocasiones.   No me cuesta poner límites ya  todo el mundo. He aprendido mucho.

Pero me cuesta hacerlo con las personas a las que más quiero. Me fastidia terriblemente cuando me doy cuenta de que en una de mis relaciones el otro juzga mi comportamiento. Quizá porque no siento que en ese momento tenga una niña interior, sino que consentir esos comportamientos, hace que la que se quede dentro sea la adulta.

Y de la misma manera estoy muy acostumbrada a que me protejan  Es mi roll. Pequeña belleza candorosa que precisa de un hombre que la cuide. y sino, una amiga, y sino a mi  mami, y sino… Hace meses que hice mis propias distinciones sobre cuando me dejo cuidar y cuando estoy transformándome en la niña y perdiendo a la adulta autónoma. Uno de mis defectos más grandes es que jamás me siento lo suficientemente buena, de ahí mi super exigencia conmigo misma, que me ha llevado a conseguir grandisimos retos y a su vez a hartarme hasta limites insospechados de tener que poner siempre buena cara. Soy humana, muy humana, y codependiente, no ex codependiente.

Me costó aprender que decir no cuando algo no me apetece es un derecho y un deber, y aunque rara vez no me lo concedo ya, aún tengo que pararme a veces a reflexionar sobre quien soy y como elijo ser o no ser. Mi tendencia natural es salvar al mundo. No pasa nada me acepto así, pero no cuando por el camino me voy quedando yo a retacitos.

Cuando pongo límites a una amiga que sin pedírselo me dice lo que ella cree que debo hacer y me regaña como si tuviese 12 años. Cuando deseo quedarme sola en mi casa y disfrutar de estar conmigo (lo mejor que aprendí en CODA fue a estar conmigo). Cuando le pido a un amigo que me deje solucionar las cosas a mi por mi misma.

Cuando elijo el camino difícil aunque a otros les pueda parecer el peor. Me siento culpable. Lo peor… que esto viene de fabrica. Lo mejor, que sigo en recuperación y se que el camino de ser disfrutar mientras avanzas pasa por ser quien realmente eres.   Me quiere mucha gente, si, mucha.

Ahora si me siento guapa, con algunos peros, muchos muchísimos menos que en el pasado. Tengo éxito porque he logrado encaminar mi vida, claro. A base de esfuerzo y con mucho del apoyo antes mencionado que agradezco y agradeceré hasta el infinito y más allá por siempre jamás.   Aunque cuidado con el precio que se paga por la ayuda. Jamás aceptes la ayuda de nadie que no te considera lo suficientemente hábil como para dirigir tu propia vida. Me quedan muchas deudas y lastres del pasado… si, y paso a paso acabarán desapareciendo.

¿Alguna vez te ha pasado evitar poner límites a una persona o situación y acabar rompiendo la relación o huyendo para no tener que hacerlo? ¿ alguna vez te ha ocurrido necesitar que se respete lo que sientes y haces y no saber como pedirlo?   A mi me sigue pasando. Menos, pero me sigue pasando. Confundo las relaciones de amistad con amor a menudo. Confundo las de amor con amistad.

Antepongo los intereses de otros a los míos con frecuencia. Me cuesta mandar a paseo a quien no me gusta en absoluto, y decirle a quien me gusta que así es. A menudo me siento obligada a hacer lo que los demás esperan para no tener que discutir o verme sometida a sus juicios.

Y acabo reventando por mil sitios, cuando ya no puedo más, y me voy a los brazos en los que me siento segura a refugiarme.   Eso es la codependencia, relaciones insanas, adictivas, de necesidad y apego. Pero un día te as cuenta y dices… basta! Y eso si tienes suerte como yo, y sabes de qué va el tema. Y te cansas de acumular tus propias opiniones y las sacas todas de golpe. Y te cansas de ser la protegida de la película y lo pagas con quien menos debes.

La culpa que antes te comía se transforma en enfado, porque ves tu espacio invadido, y no puedes desplegar tus alas para volar libremente. El día que comienzas a sentirte mal por ser de una manera o pensar de otra a raíz de un comentario del que está en frente, comienzas a estar seriamente En peligro de acabar haciendo lo que el otro quiere o espera.   La codependencia no distingue de tipos de relaciones.

Sencillamente es la sensación de que otros parece que sabrían dirigir tu vida mejor que tu, y de que cuando callas y no defiendes tus ideas, te permites a ti mismo poner tu vida en manos de las opiniones de otros. Cuidado que no estoy animando a nadie a comenzar una guerra contra aquellos que nos quieren, sino que me invito a mi misma cada día a ser más asertiva y confiar más en mi misma, y de esa manera te lo transmito. Muchas veces la crítica del otro responde al miedo, la mayoría, porque teme pro ti, y se siente responsable de tu cuidado. Eso… lo has creado tu.

No crucificaremos a nadie porquere cuidarnos, mejor aprendamos a cuidarnos y respetarnos a nosotros mismos primero. Eso si, haciendo lo que te parezca con tu existencia, y si no quieres ser judgado, sin juzgar, claro… Primero te das cuenta de que tu vida se ha vuelto ingobernable. Montones de sentimientos atascados que no sabes cómo gestionar. Cuidado y protección excesiva sobre las vidas de los demás como si tu pudieses cambiar lo que otros sienten.

¿ te suena lo de, “yo solo necesito que el otro cambie”? “ yo solo quiero que esté feliz conmigo, que me quiera, que no deje de apoyarme…” es por eso que se mantienen las relaciones codependientes, por miedo, miedo a perder al otro si eres quien eres, miedo a que conozca quien eres de verdad, miedo a no se lo que el otro espera, miedo a que el otro no sea lo que esperas o necesitas tu. Ah! Y eso necesidad, del los demás para tomar tus decisiones…. Para quererte a ti mismo, para que te digan lo bello que estás, para sentirte respetado, cuando por dentro no sientes eso ni de lejos, para que te quieran, para que te quieran, para que te quieran…para que no te abandonen.

A menudo los codependientes presumimos de todos los sacrificios que hemos tenido que hacer en nuestra vida. Porque eso nos convierte en víctimas en lugar de en líderes de la misma, y eso atrae lo que atrae. Al principio piensas que estás rodeado de gente que te quiere y te respeta, después te das cuenta de que en lugar de eso, te has rodeado de gente que te quiere, no te respeta lo más mínimo aunque lo parezca y te juzga a cada paso que das.   Así es la vida.

Yo he convertido la mía en pública y me alegro, sé que ayuda a mucha gente. Se también que no lo hago todo bien, pero no me importa, estoy aprendiendo y hago cada día las cosas lo mejor que sé. Hoy me cuesta muchísimo poner límites, pero un día decidí que nadie volvería a tratarme con el derecho de poner orden en mi vida más que yo, y trato de mantenerlo. Cuando se me escapa… pues vuelvo a aprender, y así una y otra vez.  

Muchas veces te hace sentir peor no ser capaz de decirle al otro basta, que la crítica.

¿y qué necesitas tu para sentirte querido?

Hace unos años yo te habría respondido… que me necesiten, que quieran pasar todo el tiempo conmigo, que me cuiden  que me mimen, que prefieran no perderme, que me hagan caso a lo que digo…   No quiero ni contarte si puntualizase esto en el tema parejas.

Hoy prefiero usar para definir lo que yo necesito para sentirme querida algunas palabras distintas. Necesito respeto por encima de todo, confianza, ternura, independencia, libertad para tomar mis propias decisiones, estar libre de juicio de los que me quieren, libertad para amar a quien elija, me equivoque, no me equivoque, vaya, vuelva, me haga daño o me lo deje de hacer.

Libertad para vivir donde me da a gana, y luchar por lo que me apetezca, sin ser juzgada por ello. Hoy , para sentirme querida,necesito un equilibrio entre la banda ancha de espacio para mis cosas y el tiempo compartido.

Poder decir NO, sin excusas, y sentir que cumplo con las expectativas de quien me quiere ya que me acepta como soy en cada momento.

Hoy para sentirme querida no tolero la crítica, ni el juicio. Me ponen nerviosa y a la defensiva y no me gustan, me alejan. Hoy me siento mucho más recuperada que antaño, cuando no sabía lo que sentía, quería, me gustaba…

Hoy digo que no cuando no me apetece, y cada día amo más mi cuerpo.   He peleado por aquello que otros creían que no conseguiría,mantengo las relaciones que me compensan y me despido de las que no. Hoy no abandono una relación porque a alguien que me quiere no le guste.

Hoy no hago un trabajo o lo dejo de hacer porque nadie que me quiera opine que soy o dejo de ser irresponsable. Hoy, a plazos, a poquitos…cuido de mi misma y la primera que se respeta soy yo, haciendo lo que me da la gana.   Y tenía ganas de decirlo. Porque la codependencia nos afecta a muchos.

Porque nos educaron para comprender que el control y el amor iban en el mismo saco, y porque me saca de quicio lo que me duele el cuerpo, sabiendo de sobra que es emocional el asunto y que hasta que no cierre del todo algunos ciclos y temas del pasado no voy a liberarme de esta carga.

Hoy no te hablo desde la coach, o mejor, no solo te hablo desde la coach. Hoy prefiero ser honesta, y ya que expongo mi vida en público decir la verdad como la siento en este momento.   Que me harté una vez y me he cansado muchas más de poner mi vida en manos de las opiniones del resto y de ser débil y frágil, solo porque mi retorcido instinto subconsciente cree que no merezco otra cosa o que así en lugar de poniendo las cartas sobre la mesa, no perderé a los que quiero.

Y ahora critícame,porque he contado esto en público, porque me he reconocido codependiente siendo coach, y muy buena!, porque estas cosas tu las harías de otra manera, y yo te digo…

La próxima vez que le quieras decir a otro como debe ser, que desde fuera es muy fácil… plantéate si tu vida es un ejemplo, y si estás en disposición de dar consejos.   Plantéate si amar a otro tiene que ver con respetar su espacio y sus tiempos, y a diferencia entre juicios y opiniones. Y si con eso no tienes suficiente dime… Si eres de los que dan consejos en lugar de hacer preguntas… de los que dicen al otro que hacer en lugar de respetar lo que el otro hace… de los que confunden los juicios con opiniones… si te gustaría que otros controlasen tu vida de esa manera y cómo te haría sentir.

No hay justificaciones a la crítica. La crítica nace siempre de la envidia o del miedo.

No me quieras tanto, y quiereme mejor, se suele decir.

Y si eres de los que son aconsejados continuamente, de los que tienen diarrea verbal y no pueden evitar contar su vida hasta el tato, como yo, aunque no te creas que lo sabes todo lector, te falta leerte mi libro que ya saldrá), si eres de los que se sienten acusados por ser quienes son, por haber tomado buenas o malas decisiones, por pensar como piensan, por aquellos que parecen ser mejores que ellos.

Si eres de los que temen perder a sus amigos, familiares ,parejas, si pusieses por delante el cuidado de ti mismo, y tus propias opiniones, te animo a preguntarte, y sino no lo hagas, es tu vida… ¿ eres feliz así? ¿quién es el verdadero dueño de tu vida?¿ para quién haces lo que haces?

Si el otro tiene la culpa de todo, si te tratase mejor… si fuese de otra manera… si cuando cambie… y no piensas hacerte responsable de tu propia vida… si estás lleno de resentimiento disfrazado de amor, no sea que te abandonen… Si sientes que no puedes decir lo que piensas y llegas a dudar de que tu opinión merezca la pena y el resto tengas más razón que tu a la hora de dirigir tu vida… Si piensas compadecerte de ti, o que otros lo hagan y vas a llamarle a eso tenerte cariño…   Suerte.

Tratar de cambiar a los demás …. Es la forma más dolorosa de acabar con uno mismo.

Un besote