SUPERACION_PERSONALYo y mi desarrollo personal

Me pregunto por qué es tan dificil tomar algunas decisiones, ser consecuente y practicar la congruencia ( conexión acorde entre lo que sientes,piensas,dices y haces).

 

Quiero decir, a veces estamos en situaciones que no nos convencen, que no nos hacen felices. Llámese estudiar una carrera que no eliges por ti mismo, seguir alimentandote mal apesar de estar teniendo problemas de estómago, no vencer el desánimo ante el deporte a pesar de que te convendría practicarlo por salud, permanecer al lado de alguien con quien vives más momentos de preocupación, tensión o inseguridad que de euforia, o dedicarte a algo que te hace sentir vacio en lugar de luchar por poner toda tu energía en aprender a realizar lo que amas.

 

Y a este tipo de situaciones es a las que me refiero…

 

¿Cuántas veces has querido ser o hacer algo y “ te has conformado” con lo que tienes por miedo a hacerlo mal arriesgándote o quedarte sin nada?

 

¿Cómo sabe uno si está viviendo una de estas situaciones?

 

¿Cuándo te das cuenta de que es un momento de tirar la toalla o girar el timón y cambiar el rumbo?

 

¿Y cómo pagar los precios que corresponden? Asumir eso es verdaderamente complicado…

 

Confrontar el punto de vista de aquellos que te quieren y a los que quieres y hacer aquello que deseas por encima del qué dirán…

 

Confrontárte a ti mismo ante la dificultad que pueda suponerte cuidar de ti mismo alimentándote mejor, haciendo más deporte o incluso dejándo de fumar….

El desarrollo personal consiste en prácticar todo esto también.

 

Abandonar una relación en la que a pesar de haber cariño (en las que lo hay), no terminas de sentirte comprendido o mejor dicho acompañado…

 

O emprender la aventura de salir de tu zona de confort laboral, para exforzarte en llegar a ser aquello que sueñas…

 

Toda decisión tiene unas consecuencias. Lo que he aprendido hoy es lo siguiente…

 

Resulta que me encuentro perdida en el centro de una enorme bifurcación de caminos, en la que cada uno lleva a una consecuencia compleamente distinta anque ligada a mi misión en la vida, a la visión que yo tengo de mi futuro.

 

Tomando una taza de café, tras estudiar un rato me pregunto a mi misma ¿cómo decidir? A parte de con valor, pues cada decisión es un riesgo a equivocarse y tiene una probabilidad absoluta de aprendizaje.., repito ¿cómo decidir?

 

Hoy he aprendido que a veces necesitamos tiempo, y que a la vez sólo el tiempo no es suficiente. Nuestra mente distorsiona, omite y generaliza con la realidad. Es decir, para los estudiosos de la Pnl, la explicación de esto es que cada persona tiene una representación de la realidad diferente, y poco objetiva a la vez.

 

Cuando percibimos a través de nuestros sentidos aquello que vemos, que olemos, saboreamos o que sentimos sin más, antes de procesarlo y convertirlo en experiencia , lo filtramos.

 

Los filtros que usa la mente humana principalmente son los valores y las creencias, basados en nuestra educación y experiencia previa. A través de esto interpretamos la realidad y comenzamos a generalizar, ( a todo el mundo le pasa lo mismo…, siempre que hago tal el dice cual, nadie llega a eso…, nunca lo lograré, nunca logro lo que me propongo, es muy dificil cada vez que alguien intenta… le cuesta mucho, casi nunca se consigue, nunca conoceré a alguien con quien este mejor, no se puede tener todo…)

 

A distorsionar lo que vemos y sentimos ( contando una conversación, o recordándo las cosas como más nos conviene o nos refuerza en ese momento)

 

¿Quién no ha magnificado una conversación a su conveniencia mientras se la contaba a otra persona?

 

A omitir, olvidar, inconscientemente, algunos detalles. Porque nos saturan, porque nos duele recordarlos, porque nos empujan a la acción y con ello al riesgo a equivocarnos supuestamente…

 

Pienso que cada persona utiliza estas tres formas de interpretación de la realidad indistintamente, aunque también creo y he podido comprobar que generalmente se usa más una que las demás, como con preferencia inconsciente.

 

En mi caso la omisión prima cuando tengo que tomar algunas decisiones, como cambiar de trabajo o continuar o no con una relación. Tiendo a contarme a mi misma las cosas que me interesa, a olvidar los malos momentos y las sensaciones incómodas en pos de adaptarme a la realidad para no tener así que hacer un exfuerzo por cambiarla.

 

Para evitar olvidarme en mi desarrollo personal de algunos detalles importantes he decidido una faena hoy. Voy a tomar nota de los mismos.

 

Por ejemplo, ¿cuáles son las cosas de esa relación que no te convencen? ¿O las de ese trabajo? Y para ser justos ¿cuáles las que si? De esta forma haciendo dos sencillas listas, por frívolo que parezca, llegará un momento en el que el juicio, la toma de decisión sobre la balanza sea más objetivo que mis propios recuerdos.

 

Y para mi no se trata de sentarme en el medio de la bifurcación a escribir dos listas esperando y deseando que eso sea suficiente como para que de repente una luz ilumine el camino a través del cual me convienr andar… no, no se trata de eso.

 

Se trata de comenzar a escribirlo, de darte tu tiempo, de no dejarte vencer por tus juicios y escusas mentales y atreverte a poner sobre papel todas las cosas bonitas que te convencen hacia mantener la situación que estás viviendo junto a todas las … menos bonitas, que te hacen infeliz, o que te dan a pensar que mereces algo más….

 

Y dejar que pase el tiempo, llevar tus listas en el bolsillo atento a las anotaciones, y darte cuenta de cómo varían tus percepciones según lo que vives, cómo lo valoras, tu estado de ánimo en cada momento, tu visión , tu entorno…

 

Hasta que llegue el momento adecuado, hasta que sientas que tienes que moverte, que quieres moverte y que unos argumentos pesan más que los otros y que merece la pena arriesgarse porque exiten menos posibilidades de error. Hasta que la decisión sea tan evidente que mantenerte en la postura primaria sea absurdo…

 

Hoy he aprendido que a veces necesitamos tiempo, de seguir viviendo, de experimentar, tiempo para asimilar filtrar y sentir lo que nos pasa, por dentro y por fuera, tiempo para alcanzar la congruencia, de nuevo, etntre lo que digo, lo que pienso, lo que siento y lo que hago…

 

¿Y tu? ¿Eres congruente?

 

Besos!

 

Marta