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Las energías de las personas:

Energías positiva ,media y negativa.

Te pongo en situación, sofá de casa con mi amiga charlando sobre nuestras cosas.
“Tengo la sensación, de que la energía se transmite entre nosotros. Como que -se pega- ”digo

¿Te ha ocurrido alguna vez? ¿En alguna ocasión has estado con alguien que sientes que cuando ves “te roba” la energía?

Pienso que existen tres perfiles concretos:

- Las personas con las que pasas tiempo y cuando te despides estás como antes, sólo que con una experiencia más (Nivel de energía positiva  ni fu ni fa)

- Las personas a través de las cuales se dispara tu energía. Te encuentras más activo, te sientes capáz de hacer más cosas, de disfrutar más de la vida. Te animas en actividades que sólo no emprenderías, como ir al gimnasio, hacer afirmaciones positivas, salir de fiesta, hacer senderismo, cocinar una cena rica… y mil cosas más. (Nivel de energía positiva altísimo)

Son personas que potencian tu energía. Un amigo, una amiga, tu pareja (en algunos casos), algún familiar. Que no sólo te animan, sino que cuando estás a su lado percibes su afectividad, su potencia emocional positivo y se te transmite.
Hablo de una persona o varias con la que sea  imposible no levantarte tras caerte, no crecer interiormente. Cuando pasas tiempo al lado de alguien así te cuidas más, te trabajas más interiormente, sientes que tu vida está llena de cosas por las que dar las gracias, te ordenas. Es como si transmitiese estabilidad a tu vida a la par que sonrisas. Y la estabilidad para mi es tan necesaria como los sueños, para crecer, para afrontar nuevos retos y etapas, para aventurarse.

- Las personas que con las que “te descargas”. ( Nivel de energía positiva , en negativo) Suelen ser personas que a pesar de poder aparentar ser positivas, lo que transmiten a la larga es distinto. Quejicosas, y sin movimiento, personas que hablan mucho y no hacen nada. Que tienen buen fondo quizá pero no lo explotan.Personas al lado de las cuales acabas agotado, de rebatir, de tratar de ser optimista, de escuchar casi siempre las quejas y en contadas ocasiones las celebraciones y agradecimientos hacia lo que la vida les da.
Creo y esto no deja de ser mi humilde opinión que todos tenemos en algún momento derecho y deber de tener etapas de cambio, más difíciles  y de quejarnos. El tipo de energía al que me refiero es algo que se nota, claramente y es casi permanente. La mejor forma de averiguar que tipo de energía fluye entre ambas partes, es comprobar tu estado al despedirte.

Si te sientes agradecido, pletórico, contento, si has disfrutado de esa sensación el ratito que habéis pasado juntos, si cuando tienes una de esas malas rachas de vientos cambiantes en tu vida, pasas un rato con esa persona y te sientes mejor. Si hace que pienses y te autocuestiones, si notas que a su lado aprendes cosas fácilmente,  si os complementáis en aprendizaje y no sientes que ofreces más de lo que recibes. Si os comprendéis mutuamente y confías plenamente en que el otro está ahí, en la medida de sus posibilidades y de forma honesta, sincera. De la forma que tu sientes que necesitas.

Si te pasan todas estas cosas con alguien, sea un amigo, amiga, tu pareja o un compañero, eres muy afortunado a mi parecer. Porque estás abierto a recibir amor, y a darlo, en el lugar adecuado.

En cambio, si cuando estás con esa persona en la que estás pensando mientras leías lo anterior, sientes que tienes que justificar cómo piensas o lo que haces, que no os compenetráis u os ponéis de acuerdo en ese sentido, que cuando te despides te sientes cansado, que necesitas días de margen entre una quedada y otra porque “te carga pero no de energía positiva” “te agobias” “no sabes que te pasa pero…”… si es una de esas ocasiones en las que a la hora de expresar lo que sientes, te saltas a esta persona porque va a hacer un juicio sobre el tema… entonces para mi, estás entre los otros dos tipos de persona.

Y es que pienso que evidentemente en todo esto influye la predisposición que uno tenga, nadie te “ descarga” si tu no quieres, pero hay personas que lo transmiten así, y por otro lado “uno no se agobia” si está donde quieres estar por lo que, es nuestra responsabilidad a donde trasladamos, y con quien gastamos nuestra energía.
¿A quién no le ha pasado obviar un tema con un amigo/a por miedo a su juicio, o simplemente por no tener que oirlo de nuevo?

Todos hacemos lo que podemos con nuestras vidas. Personalmente prefiero relacionarme con seres humanos que me aporten algo positivo. Pero no que me digan lo que tengo que hacer desde sus propios filtros de la vida, lo que hago mal y cómo lo harían ellos, porque cuando no le pides consejo a alguien y te lo da, no es igual recibido.

De la misma manera, me gusta tratar de ser una persona de energía alta, dispuesta al cambio y la mejora constante. Confío en que uno atrae aquello que es, y en que la gente se aleja de ti, de tus opiniones y de compartir su tiempo contigo cuando no generas buen rollo, cuando eres un rollo,cuando no trasmites cariño,cercanía, alegría,poder, pasión. Y sólo permanecen aquellos que disfrutan de vivir en el estado neutro de conciencia, o bien en la queja, pues de alguna forma no saben ni quieren aprender a vivir de otra manera. (Muy respetable opción)

Trato de no hacer juicios sobre los demás, pues soy consciente de que cada uno de nosotros, “filtra” las cosas que ocurren desde su experiencia, desde sus creencias sobre la vida o los demás, desde sus juicios y prejuicios, desde cómo fue educado hasta como eligió pensar siendo adulto. Esto hace que vivamos en la misma realidad con infinitos puntos de vista diferentes. Lo que a mi me parece, a ti puede ni sonarte. Lo que yo creo, para ti puede ser increíble  Lo que yo haría… es lo que yo haría, con las experiencias que llevo en mi mochila de la vida, con mis vivencias, eso es. Que es muy distinta de la tuya, por lo tanto nadie debe actuar, creo yo,desde lo que el otro haría, pues por un lado puede estar buscando reconocimiento en el lugar inadecuado (fuera de uno mismo), y por otro difícilmente le va a servir si no es algo que esté acorde a su visión del asuntos y a su emoción sobre el mismo.

Mi conclusión, que tengo que, quiero alejarme de las personas, que o no me aportan nada, o me aportan menos de lo que doy, o me dejan sin energía, me convierten en “alguien más realista ”, o me acercan a la queja.

Que lo ideal es mantenerse cerca de las personas especiales, que le aportan al mundo una sonrisa diaria, que hacen un esfuerzo por mejorar el mundo en el que vivimos y las relaciones humanas comenzando por ellos mismos. La personas que siempre buscan una salida, un punto positivo, una solución, un aprendizaje. Las personas que te tocan el corazón. Que miran la vida con perspectiva  que siguen sus sueños, que te aportan calma, te ayudan a enfocar en lo más importante. Las personas que pertenecen a tu lista de prioridades y a las que estarías orgulloso de mostrar a tu lado, y que te demuestran claramente que el sentimiento es mutuo.

Que hay que estar muy atento, a los frutos de las relaciones, sean cuales sean, y a si uno está cosechando lo que en su día pensó que sembraba. Lo que quiere tener a su lado.
E independientemente de permanecer más o menos tiempo y seleccionar tus amistades, hay que respetar que otros sean diferentes, comenzando de nuevo por respetarse a uno mismo, ser inteligente y caminar con rumbo a las relaciones sanas, saludables, que te hacen crecer y volar hacia los sueños. Que siempre con un pie en el suelo, te ayudan a acercarte a ellos y poner acción para llevarlos a cabo, te dejan caerte y están ahí para apoyarte al levantarte.

 

Por último, una cosa más, para mi hay una gran diferencia entre darle feedback a alguien que te lo ha pedido, con amor y respeto, decirle lo que piensas de su situación, o de alguna que vivas tu mismo, y dar consejos.

Al no sentirme maestra de nada, más aún sabiendo lo cambiante que es la vida, lo que me queda por aprender, y que poseo mis propios “filtros de realidad”, trato de no juzgar a nadie ni por lo que es ni por lo que parece ni por lo que no es, trato de no decir “de este agua no beberé” pues nunca se sabe, trato de no dar consejos no solicitados, y me cuido muy mucho de decirle al de enfrente lo que tiene que hacer aún cuando me lo pide, pues creo que las respuestas de cada uno están en su interior, no en el mio, y que ayudo más haciendo preguntas al otro para que descubra qué es exactamente lo que le pasa o siente y como cree el que puede mejorar eso.

De esta manera, las personas se convierten en protagonistas de su vida, y yo en el foquito de una linterna que a veces, cuando me lo piden alumbro los diferentes caminos que veo, con el fin de que el otro elija el suyo.

Así es como uno se siente dueño de su vida, importante y especial. Y de esas personas de las que yo estoy rodeada.

Así es como la energía positiva te atrae.

 

Marta.

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